Pitazo inicial y las ilusiones a rodar. Milan tuvo la primera: Ibrahimovich abajo del arco la envió por arriba del travesaño. Inter era mejor con la pelota ante un mediocampo del Milan que no hacía pie. Y llegó la primera daga: A los 14 minutos, Samuel recibe de atropellada un centro de pelota parada y se la dejó a Milito, que furioso la empujó a la red. Gol del príncipe, estallido de todo su pueblo.
Jugó un muy mal primer tiempo el Milan. Ibrahimovich fue el único que se encargó de generar peligro. Julio César le tapó un tiro, casi en el borde del área chica. Samuel lo anuló bien en el resto de las acciones. Pero la mano infortunada del árbitro empataría el partido. Boateng cayó, ante el mano a mano de Julio César. Claramente no lo tocó, pero el réferi compró con moño y todo. Ibrahimovich lo cambió por gol y se lo festejó a la gente del Inter, que lo mató a silbidos.
Cerca de los 70 minutos, Milan era un poco más, pero Inter lo guantó y con la astucia pudo más. A los 80 minutos, Mano grosera de Nesta y nuevamente penal. Milito y Amelia -que reemplazó a Abbiati- frente a frente. Remate bien arriba del argentino y triplete. 3-2. Los corazones que no podían más. Los minutos corrían y los puños sobres las mesas impactaban cada vez con más fuerza. Y a pesar de la embestida de Milan, el final llegaría...
Maicon, con un remate de otra galaxia, estampó el 4-2. Sangre en el ángulo y la muerte de la ilusión rossonera. Final del partido. Inter se mete de nuvo en la lucha por la tercera colocación, mientras que Juventus festeja el campeonato. Mientras tanto, la Madonnina, desde lo alto, sigue protegiéndolos a todos.
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